miércoles, 11 de marzo de 2026

CUARENTA Y DOS







Hacen falta cuatro y dos,

 "ese tiempo que volo"

para contar el amor,

que ella y yo, nos prometimos.


Una noche de San Juan,

con la luna sobre el mar,

mil besos por descorchar

y hogueras en las esquinas.


Andaba loco el amor,

con su arquero de color,

apostado en sus mejillas.


Y ensarto este corazón,

habido de sangre y voz,

pero falto de caricias.


¡No, no caímos en pensar, 

que en las cosas para amar, 

no todo es cosa de un par,

que también  juega el destino. 


Un lucero que al pasar 

se paraba ha contemplar,

lo nuestro...


En la noche del amor

solo hay luz para los dos 

se ha fundido el universo.


A otro día brillo el sol,

en la Barna del amor,

radiante como el color

rosado de sus mejillas.


Y emprendimos a volar,

dos albatros sobre un mar,

inmenso de luz y sal,

repleto de maravillas,


Dimos vueltas a ese mar,

siempre en aras del azar.

habidos de libertad,

con su luz, sus pesadillas. 


 Asta ver la realidad... 

Cuando te enseñan ha amar,

sueñas volver al lugar,

de los besos, las caricias.


Que también la libertad,

aunque sea azul el mar,

lleva impresa soledad

en sus noches y sus días.


Dos albatros sobre el mar,

a pesar del temporal

siempre vuelven al lugar,

del amor, de las caricias.


Hace ya cuarenta y dos,

 que una noche de calor,

andaba loco el amor,

con su arquero de color.


Apostado en tus mejillas.

Y ensarto este corazón,

ávido de sangre y voz,

pero falto de caricias.


Antonio Villegas Martin.

27/01/26


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