sábado, 19 de noviembre de 2011

OLIVARES



Desde los alcores
del viejo castillo,
deleito mis ojos
viendo pajarillos.

Secanos, almendros,
montes de pinares,
¡y el verde azulado
de los olivares!

Y pienso en tormentas,
inviernos y fríos,

mirando sus troncos
negros, retorcidos.

Los cientos de años
que llevan erguidos,
viviendo en silencio,
ajenos, callados.

Forjando en su fruto
el néctar dorado,
que palia el hambre
a miles de humanos.

¡Regreso tranquilo!
sereno, callado,
mirando olivos
de tronco arrugado.

Cuadrillas de rostros
por fríos forjados,
varean tus ramas
olivo sagrado.
Antonio Villegas Martín







2 comentarios:

  1. Me gusta tu poesía, está viva y es bella y emotiva tanto cuando habla del paisaje, de los afectos, de las alegrías y las tristezas.
    Es un placer pasar por tu blog, Antonio.
    Un cordial saludo

    ResponderEliminar
  2. Hermoso poema, preciosas rimas, bellas imágenes, Un placer leerte Antonio!

    ResponderEliminar