Silbaba el
viento a la roca su canción de libertad,
elevando
gaviotas y los sueños al pasar.
Mientras, los
niños jugaban en la playa de aquel lugar
mecidos por
la inocencia y las caricias del mar.
La luz
pintaba las sombras de las cosas al pasar,
para que los
ojos vieran todo lo bello que hay detrás.
Y las mujeres
tejían historias de amor y paz,
fieles a ese
legado de alegría y entrega
que el
Universo en ellas quiso dejar.
Los hombres, en la locura de su eterna oscuridad,
forjan
espadas y armas dispuestas para matar,
pretendiendo
ser los amos de lo que no se puede guardar.
El placer que
da la vida, y la alegría de amar
son un legado
del cosmos que el tiempo se llevara.
¡Lloran las
noches estrellas pretendiendo iluminar!
la oscuridad
de los hombres para que aprendan a amar,
antes
de que el tiempo extinga nuestros días de soñar.
Antonio Villegas Martín
19/08/16
Que bonito Antonio, es un placer leerte siempre, a ti siempre te iluminará esa estrella particular que te hace ver la vida diferente, sigue su rastro y escribe lo que sientes para que los demás podamos gozar con tus cescritos. Un abrazo
ResponderEliminarGracias Loli por este comentario tan maravilloso.
EliminarMuy bonito Antonio, ¡felicidades por que la musa no se aparta de tu lado!.
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