En los albores del día,
la brisa susurra y canta.
Un azul de golondrinas,
sobre la torre descansa.
Hay una eclosión de amor,
bajo el verde de la parra,
protegiendo los racimos,
que entre sus hojas guarda.
Soñando una florecilla,
entre balcón y baranda,
aquel beso que su amor,
con una abeja le manda.
Ríen calles y placetas,
con la dulzura, la calma,
que la luna deja en ellas
por la noche cuando pasa.
Una gatita se muestra,
por el hueco de una tapia,
para llamar protectora,
al fruto de su esperanza.
¡La campana de la torre!
contando las horas tañe,
y un revuelo de palomas
cubre de súbito el aire.
Han dado las ocho en punto.
-una vecina que barre-
¡ Buenos días! ¡Buenos días!
con la música a otra parte.
¡ Florecillas, palomitas!
Calles donde canta el aire.
¡ cuando remita el calor!
seguiremos el romance.
Antonio Villegas Martín
16/07/25

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