sábado, 6 de agosto de 2011

SE NOS MURIÓ EL AMOR

                              Ya no me buscan sus ojos,
ya no me acogen sus brazos,
ya no brota para mí
la sonrisa de sus labios.

Si un día nuestro corazón
fue crisol de la alegría,
y el amor nos eligió
para llenar nuestras vidas,
de ternura, de pasión,
de cantos y melodías.

Fuimos luz de atardecer
de aurora, de medio día,
cada minuto era amor
cada segundo valía.

¿Dónde se fue la ternura
que en nuestras manos nacía?

¿Donde los besos de amor
que en nuestra boca vivían?

Se nos murió el amor
ahogado en monotonías,
asfixiado entre torpezas
que nos dijimos un día.

Ahora nos toca vivir
                              en una vida vacía
carente de  la pasión
carente de  la alegría
que solo el amor puede darnos
cuando entra en nuestros días.

Y pasaremos las noches,
y pasaremos los días,
anhelando que el amor
vuelva a entrar
en nuestras vidas.

Para llenarlas de luz
de color  y de alegría.


                                                                     Antonio Villegas Martín

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