No, no siento mis pasos crujir
en las hojas del camino,
mientras la luz se corola
con el sol aún dormido.
Por un sendero de negro,
¡muerto y angosto camino!
boy recogiendo las lágrimas
que la luna ha vertido.
Por la muerte de una rosa
enamorada de un pino,
donde cantaban cigarras,
las largas tardes de estío.
Ayer cantaba la fuente
sus melodías de trinos,
para la luna y la rosa,
y el verde claro del pino.
Hoy yo recojo las lágrimas,
que la luna ha vertido.
¡Era... "dirían algunos"
Tan solo una rosa,
enamorada de un pino!
Pero la Luna y mi alma ,
guardan en su eterno delirio
la luz y la tenue belleza,
que un día iluminó
este tramo del camino.
Antonio Villegas Martin.
25/07/26

