domingo, 30 de enero de 2022

RAMOS DE MIMBRE FLORIDA











Para Jenny Gilar y Luis Herrero

Poetisa y Poeta  


 Calle ronda la Torrassa,

centro casa de Almería,

una tertulia de barrio,

la jornada ya vencida.


Suenan voces de poetas,

aunque la noche sea fría,

 las notas de una guitarra,

una canción de alegría.


Son esas cosa sencillas,

que pocos tienen en cuenta,

que implican al corazón,

y a las gentes que las cuidan.


Luis y Jenny han traído,

ramos de mimbre florida,

para cuidar la amistad,

¡Fíjense que maravilla!

          

  Antonio Villegas Martin

              27/01/2022


domingo, 2 de enero de 2022

DESPEDIDA

Tu juventud pobló de ilusiones

 nuestro sueño.

Fuimos valientes y confiados 

ante la vida.

La vida da a la vida,

Tú y Yo fuimos,

 afortunados receptores.


Hay tantas cosas que quedaron

por decir en nuestros corazones.

Solo el amor conoce las palabras

y las formas de expresarlas.


Hemos nacido para estar juntos,

por eso, duelen tanto las despedidas.


¡Que las olas de este nuestro mar nos unan,

 llevando la alegría de nuestro amor,

y la semilla de este sueño!


¡Tú eres!, ¡la luz que ahora conmueve mi alma!

                                     

     Antonio Villegas Martín

                     02/01/22





martes, 28 de diciembre de 2021

QUE BRILLEN LAS LUCES

 Que brillen las luces,

luces de la Navidad,

en los ojos de  nietos

la ilusión viva está.


Que brillen las luces,

luces de la navidad,

y renazca ese niño

que en nosotros está.


Y cantemos canciones,

de ternura y bondad,

unos bajo de un árbol,

otros frente a un portal.


Que ese canto nos limpie 

la tristeza y la oscuridad,

de este tiempo tan duro

que nos ha tocado lidiar.


Que brillen las luces,

luces de la Navidad,

y que canten los pueblos

su ternura su paz.



Que ese canto nos una,

y nos haga soñar.


Antonio Villegas Martín

sábado, 27 de noviembre de 2021

PARA ÁNGELES MATÍN MILLÁN



¡Ay! Ángeles Martín Millán.
Poetisa, Baturra y Maña.
Tus versos son esa jota
que abre las puertas del alma.
Cuando tu voz orgullosa
rompe el silencio y declama,
odas de amor y de casta.

Llevan tus versos el brío
con el que vibra tu alma,
y van dejando una aurora,
de cariño nobleza y raza.

 Memoria de lo que fuiste.
Sueño que mira al mañana.
Pájaro que canta en verso,
su trino cada alborada.

Tienes un sueño en tu piel,
de amor el alma habitada.
Y contagian corazones,
los compases de tus alas.

¡ Rosal que abre en otoño,
sus rosas mas perfumadas!


                  Antonio Villegas Martín





sábado, 6 de noviembre de 2021

TIEMPO DE BELLEZA

                                                                                                                       


Ahora, que no hace calor,
ahora, que el sol ya no quema, 
que la brisa viene fresca,
perfumadita de esencias.

Ahora, que el cielo se alumbra,
y se maquilla la tierra, 
con estos tonos de otoño
en acuarela y tibieza.

 Ahora que el fruto maduró, 
y ya hicimos la cosecha.
 Ahora, que ya superamos,
los envites del destino,
y la furia de tormentas.

  Ahora, que ya estamos solos,
que la vida ya no aprieta,
que aprendimos la lección,
y ya pagamos las cuentas.

 ¡Ahora! es tiempo de alegría,
de caricias, de experiencias. 
A pesar de estas arrugas, 
y estos dolores de piernas. 

 ¡Aunque también el olvido!
 Incluso la fría y triste muerte,
 se hayan sumado a la fiesta.

  Nuestro amor superó el tiempo, 
 ese que dictan las reglas.
 Porque fuimos entregados,
 poniendo el alma y las fuerzas.

 ¡Mientras que suene mi alma! 
 ¡Quede un gen de tú belleza!
 ¡O brote una flor en esta tierra!

 ¡Aunque me derribe la muerte!
 Fuiste, eres, y siempre serás,
 mi gran amor de leyenda.

 Sueño tus ojos de luz,
 de amor, ternura de fuerza.

 Ahora las horas son lindas, 
 Y no me asusta la niebla. 


 Antonio Villegas Martín.
 24/10 /21

domingo, 5 de septiembre de 2021

LA ROCA DE LOS CUERVOS


 

Introducción:

 En la provincia de Huesca,(España) en el término municipal de Tamarite de Litera, al pie de un  antiguo castillo de origen árabe, hoy prácticamente derruido, se encuentra una formación rocosa prominente que en las noches de luna, mientras esta se eleva en el cielo, cuando es observada desde el camino de acceso al citado castillo, la formación rocosa, reproduce la silueta con tonos plateados y semblante sereno de la cara  de  un joven tumbado  mirando al firmamento, sin duda una bella y romántica vista que vale la pena contemplar. Sin embargo  este lugar es llamado también la Roca de los Cuervos,  según los lugareños, por las historias trasmitidas de padres a hijos; en la antigüedad en este lugar se enjaulaban y  empalaban los cuerpos de los reos, condenados por el sultán del castillo, para que fueran picoteados y devorados por los cuervos y otros carroñeros, cuentan  que  era tal la cantidad de estos animales que se posaban en la roca que prácticamente la teñían de color negro, de ahí el nombre que hoy le dan, ( La Roca de los Cuervos )

 Este es el cantar que se dice sobre este lugar.

 

LA ROCA DE LOS CUERVOS

Leyenda

Cuenta una antigua leyenda, procedente de un cantar que trovadores y juglares entonaban en las plazas de muchos pueblos haya por la antigüedad, que entre los pueblos de Tamarite, Albelda, Alcampel y Altorricón, tierras donde en las noches aullaban los lobos, y en sus cielos azules aún se divisa el halcón, llanos de grano y olivos, donde el sol curte hombres de bravura y de tesón, vivió un apuesto mancebo de nombre llamado  Atón, sepan bien por esta historia lo que de él y su amada en el tiempo trascendió.

Era en los tiempos del moro, tiempos de guerra y tensión, donde se quemaba en la hoguera al hereje y se amputaban las manos en la picota al ladrón. Hijo dicen de una bruja que remediaba el dolor, con brebajes y ungüentos de su propia creación, y de un marinero cristiano que en tierra se adentró, comerciando con el nácar y las sedas, traídas desde otros puertos de los mares que surcó.

 Aquel joven, tenía melena azabache y prominente el mentón, ojos pintados de cielo y piel de melocotón, cuentan los que lo vivieron que era tan guapo el gachón, que hasta de su linda silueta la luna se enamoró.

 Ella era Murat Alqamar (Espejo de la luna) nadie entre los hombres a excepción de su padre, su rostro jamás pudo ver, ya que era musulmana, solo en las noches de luna llena, desde la plazoleta de las altas almenas del castillo “que aún se pueden ver” donde la niña paseaba al amparo de la luna, cuentan del viento que en su pasar, lamia y mecía sus melodías por los senderos de aquel lugar. Dicen de aquellos que la sintieron, que era tal la belleza de su trinar, que todo el que lo escuchaba quedaba preso, enamorado de aquel cantar.

 Murat Alqamar (Espejo de la Luna) Era la hija predilecta de aquel moro, sultán del castillo y Señor de las tierras donde Atón, aquel también apuesto joven nació; el sultán era famoso y temido por su crueldad, ya que el padre de aquella joven nunca mostraba clemencia, compasión o piedad, por ninguno de sus enemigos ni por los súbditos que incumplían sus normas. Mas de cien cabezas había mandado cortar, y otros tantos infieles también mando descuartizar, amarados entre caballos después de ser azotados sin piedad.

Murat Alqamar (Espejo de la Luna) cumplía aquel día dieciséis primaveras, su padre le regalo un hermoso corcel y le permitió salir con él, custodiada por sus sirvientas, pues todas eran mujeres, a cabalgar por las orillas del rio que transcurría por las tierras de su padre, hicieron una parada para que los caballos pudiesen abrevar, y sin querer su mirada se cautivó, cuándo a lomos de otro corcel vio a aquel guapo galán.

 Nunca se supo si fue el Dios Cristiano o la voluntad de Alá, pero entre mora y cristiano la pasión quiso anidar. Cantaban los trovadores en los pueblos del lugar que ha escondidas de su padre la niña salía a cabalgar, por las orillas del arroyo entre sombras de retamas y las flores del jaral, con el hijo de la bruja la niña todas las tardes se va a encontrar. Solo risas y alegría presiden su realidad, nada temen de cristianos ni de voluntad de Alá. Ella trovaba canciones para a su amor alagar, él cortes y galante a ella la está enseñando a danzar.

Mas cuando vuelve al castillo, descubre la gran verdad los espías de su padre de todo al corriente están, han informado al sultán de sus encuentros con el zagal. El padre montado en cólera no quiere a nadie escuchar, solo piensa que su hija en manos de un infiel está. A ella la llevan presa y a él lo van a buscar.

En la torre del castillo Murat Alqamar no dejaba de llorar, cautiva está por órdenes de su padre, víctima de su crueldad, cuatro muyahidines la custodian por si ella quiere escapar, si lo intenta, tienen órdenes del moro de que sea degollada.

 Al chico, sin más preámbulos el padre manda empalar, por haber tocado a su hija sin ninguna impunidad, en la Roca de los Cuervos, un peñasco que da, frente a la torre donde a ella su padre la tiene encerrada, le han ensartado las manos en estacas de nogal, revolotean los cuervos que siempre en la roca están, esperando la carroña con que los suelen cebar. El moro haciendo alarde de su famosa crueldad, mando quitarle los ojos al inocente zagal, por haber mirado a su hija, y que sirviera de cebo para el cuervo y el chacal.

La niña era obligada a asomarse al ventanal desde donde podían oírse los gritos que daba el desdichado chaval.

 Diez días se oyeron gritos de dolor y atrocidad, los que tardaron cuervos y zorros en dejar solo los huesos de aquel apuesto galán. La joven víctima de la crueldad, invadida de tristeza no se quiso alimentar, una noche se durmió y no despertó jamás.

La soberbia de aquel moro era tal, que queriendo dar ejemplo, mando que esparcieran los huesos de aquellos seres impuros, en el camino que va, de encrucijada entre pueblos de este antiguo lugar, y todo aquel que pasaba los tenía que pisar, dando así por terminado este suceso sin más.

Cuentan de los que allí estuvieron, porque así dice el cantar, que eran tres meses pasados cuando regreso al lugar la bruja madre del chico, preguntando por él va, las buenas gentes le cuentan lo que acaeció allá... Tan amargas fueron las lágrimas que su corazón fue a dar, que allá donde las vertía nada brotaba jamás. Mas cuando aquella mujer logro su llanto calmar, la bruja que había en ella lanzo un conjuro para el moro, ¡este que ahora oirán!

Hombre de corazón frio lleno de odio y maldad, tú que confundes codicia con los designios de Alá, tú que siembras la tristeza por donde quieras que vas, tú que has vertido la sangre de inocentes sin más. Yo te conjuro a que sufras el castigo universal, llamo a la lluvia y al viento, llamo a la tierra y el mar, llamo al rayo llamo al trueno que me vengan a ayudar, todas las fuerzas del cielo unidas a mi contra tú mal.

Cuentan los que allí estuvieron porque en la tierra escrito está, que una nube de sombras se cernió sobre el lugar, el sol apago su brillo, la luna ocultada está, ojos de bestias y alimañas en las sombras se ven brillar, el arroyo manaba sangre y el bosque aprendió a ulular, gentes humildes buscaban cobijo donde ocultar.

Diez días trascurrieron en sombras como la agonía de aquel chaval, solo se escuchaban gritos que suplicaban piedad. Dicen que los mismos muertos que yacían en el fosal abandonaban las tumbas por miedo a la atrocidad. Transcurridos los diez días volvió la luz a brillar, sombras espectros y muerte dejaron aquel lugar.

El castillo estaba en ruinas, los cuervos muertos están, nada conservo la vida en aquel maldito lugar. Nada perduro en el tiempo de toda aquella crueldad.

 Solo en las noches muy claras, de paz y serenidad, mientras se eleva la luna, la roca vuelve a brillar mostrando una silueta, ¿Es la cara de aquel joven! entre retama y jaral, mirando hacia las almenas donde su amor cantándole esta. Si te paras en silencio ¡tú también lo escucharas!, el viento silva al pasar la balada de una niña, que a su amor cantando esta.

                                                                                                          Antonio Villegas Martín 10/08/14

 

lunes, 23 de agosto de 2021

MANTO INMENSO DE LA NOCHE



 Manto inmenso de la noche.

Luces de la vía láctea.

Donde afloran los recuerdos, 

que en mi pecho ocultos yacen.



Sueños de amor y de vida.

Lazos de pasión y sangre.

Todo el bagaje de un tiempo

por el que tu corazón late.


Reino de cosas pequeñas. 

De caricias y detalles.

Por las que luce una estrella,

o la esperanza renace.


¿ Quien sabe el precio de un beso?

¿ De ese instante al abrazarte?

¿Cuánto vale aquel te quiero?

dicho en una ajada tarde.


Manto inmenso de la noche.

Luces de la vía láctea.

Reino de cosas pequeñas,

de caricias y detalles.


¡Bajo la inmensidad del cosmos, 

solo el amor nos hace grandes!


Antonio Villegas Martín

16/08/21