jueves, 25 de agosto de 2011

CALETA DEL MARE NOSTRUM












Cuentan que si eran dorados,
y otros dijeron que no,
que eran de plata los tonos
con que el sol se despertó.

Entre montañas de nubes,
tejidas con blanco algodón,
que un viento cálido , suave,
sobre la mar recogió.

De diamantes y esmeraldas,
los deja cubiertos el sol,
charquitos de la ensenada
que la marea olvido.

Sobre la arena morena,
bronceada por el sol,
una barquita varada
testigo de nuestro amor.

En la quilla, escrito un nombre,
Sueño de algún corazón.

Dicen que están encantadas,
las rocas del espigón,
cautivas de amaneceres
y de las puestas de sol.

Y que en las noches de luna,
cuando el mar canta su son,
se oye un murmullo en el viento
que parece una canción.

Son suspiros de marineros,
que hacia ti viran su timón.

Caleta del Mare Nostrum

con olas, viento, luna y sol
donde una tarde de Junio
nos dijimos nuestro amor.

Antonio Villegas Martín

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