populares sonetillos,
prestigiosos sonetos,
y por querer y aprender,
pueden y llegan a ser,
la musical espinela,
conocida por décima,
latidos de un corazón,
que cargado de pasión,
quiere volar y vuela.
Antonio Villegas Martín
Hola, bienvenido a este espacio de poesía, espero que disfrutes de mis versos. Si utilizáis el traductor, podréis leerlo en vuestro idioma.
populares sonetillos,
prestigiosos sonetos,
y por querer y aprender,
pueden y llegan a ser,
la musical espinela,
conocida por décima,
latidos de un corazón,
que cargado de pasión,
quiere volar y vuela.
Antonio Villegas Martín
con su luna que la besa,
mientras miles de luceros,
desde el cosmos la cortejan.
Que grande sentirse vivo,
contagiado de ternura,
contagiarse de belleza.
¡A pesar de que en el alma!
siempre suena el "rum-rum".
de alguna eterna tristeza.
Antonio Villegas Martín
Tú ya sabes que te quiero,
si haces lo mismo por mí,
nuestro amor será eterno.
La vida siempre nos trajo,
buenos y malos momentos,
más como el poeta dijo,
todo pasa con el tiempo.
Solo queda ese rincón,
ese donde yo te pienso,
el que iluminan tus ojos,
y revolotean tus besos.
Allí donde tú me esperas,
y yo te leo mis versos.
Baluarte de nuestro amor,
forjado con luz de sueños.
Patrimonio de nuestras almas,
y el alma, ¡Ay amor mío!
¡el alma! no tiene tiempo.
Antonio Villegas Martín
nieva, ponemos el árbol,
más por detrás del cristal,
siguen los niños llorando.
¡Siguen los hombres matando!
En nombre de la justicia,
de la libertad. ¡Yo te salvo!
No me vengas a salvar,
con un fusil en las manos,
nunca pudieron las balas,
paliar dolores ni daños.
Vente si quieres venir.
con la palabra en los labios,
un sueño en el corazón,
y el amor de un hermano.
Solo tienes que saber,
que el mundo se arregla dando,
sin esperar nada a cambio.
Solo gozar la alegría,
de los que están a tu lado.
Antonio Villegas Martín
Navidad 2022
No habrá campanas que giman,
las dulces horas, con su lamento.
Ni sendero empinado de la higuerilla,
donde yo sueño.
¡Solo me quedan! ojos azules,
sonrisa y gesto.
De tu mirar de amor, donde me pierdo.
¡Vuelvo a la sombra de tus pestañas!
¡Vuelvo a tus brazos! ¡Vuelvo a tu cuerpo!
Vuelvo a esa mar que me recuerdan,
el claro azul de tus ojos bellos.
Antonio Villegas Martín