


Ya vendimiamos las uvas.
Ya cosechamos los higos.
Ahora madura en el huerto,
y se perfuma el membrillo.
Con las caricias del viento,
y el arrullo de los grillos.
Mece las hojas el otoño,
de los árboles dormidos.
Sueñan mi labios con ser,
de los tuyos el destino,
y en ese beso fundirnos,
de ternura y de cariño.
Que no hay sabor mas divino,
por sencillo, por querido,
que el de ser correspondido,
con un beso de cariño.
¡En este otoño temido!
Mientras madura en el huerto,


Antonio Villegas Martín.








