jueves, 14 de mayo de 2026

Oh, Pi Margal.

         Un poema de Marta Riveiro

 Oh, Pi Margal,

durante eternos veranos nos vimos crecer,

tardes y mañanas que no querían acabar,

por tus pasillos corría sin nada que perder

mientras la sal del Pacífico intentaba entrar.


Despertar con el sol atrapado en los rincones,

caminar, vivir, saludar a la gente del lugar,

recorrer a pie todos los callejones

que morían siempre en un atardecer frente al mar.


Oh, Pi Margal,

las gaviotas se lamentan al ritmo de las olas,

y los recuerdos se hunden bajo el polvo del ayer,

los muebles se marcharon en silencio, a solas,

y ya no habrá más días que volver a encender.


Dudo que algún día tus puertas vuelva a ver,

fuiste lo mejor que guardo en la vida,

y solo el tiempo me ayudará a entender

cómo cerrar la herida de tu despedida.


Oh, Pi Margal,

Hoy camino despacio por calles que no responden,

y busco tu sombra en fachadas de sal y cristal,

pero el eco de mi voz en ti se pierde y se esconde,

como si el tiempo aprendiera a no mirar atrás.


Y aun así te sueño en la espuma que rompe en la orilla,

en cada puerta cerrada que no supe volver a abrir.,

Pi Margal, hogar que en mi memoria aún brilla,

aunque el mundo haya decidido verte morir.


Marta Riveiro



martes, 12 de mayo de 2026

LUZ DE LUNA, TRIBUNA DE VERSOS

¡Sí,!

Yo también llegue hasta aquí,

por un camino de versos,

versos hechos de palabras,

con apostrofes y acentos.


Tuve que dejar atrás,

pesadillas, malos sueños,

por los que creen que la fuerza,

es razón para los derechos.


La tierra de donde vine...

siempre me late por dentro.

A.D.N. de mi alma,

y calcio para mis huesos.


Voy ligero de equipaje,

pues solo traje recuerdos.

¡la ternura de unos labios!

¡los colores de un paisaje!


Pobre tesoro que esconde

esta alma que aun me late  

entre nostalgias y olvidados,

de mi tierra de mis padres. 


¡Y sí!

Yo también llegue hasta aquí,

por los senderos  inciertos

buscando mi  dignidad

¡como otros muchos pueblos!


A esta tierra Catalana,

de oportunidad y encuentro,

donde se habla Catalán,

y quieren tocar el cielo.


¡Torres de almas y hombres,

en armoniosos esfuerzos!


Hoy he subido hasta aquí,

a esta tribuna de versos,

tan blanco como  esta luna

es el color de mi sueño.


Antonio Villegas Martin 

miércoles, 29 de abril de 2026

REMEMBRANZAS, PARA LUIS HERRERO YÉLAMOS


Cuentan que nació en Serón

valle del Alto Almanzora,

con su sierra los Filabres

¡Allí! donde Tabernas llora.


Mirando a Baza y Granada,

sus dos hermanas más moras,

que cuidan de su Guadix,

guardián de hitos e historia.


Del corazon de romanos,

visigodos y cristianos,

y un legado andalusí

de más de ochocientos años.


¡Ay! Serón en escalera,

capricho y esencia mora

para subir a la sierra 

donde la luz enamora.


Colegio Cura Valera...

vergel de Huércal- Overa,

donde aprendiste a luchar

valor, amistad, solera.


¡Aunque luego de tu tierra 

tuviste que irte fuera!

dejando presa tu alma,

en el hierro de sus venas.


Besa el viento de ultramar,

las ocho provincias moras,

que forman tu Andalucía,

la que en tus días añoras.


Llevando los mil suspiros

escritos como poemas,

que brotan del corazón,

de poetas que están fuera.


¡ Más hoy..! 

Del Eixample a San Vicenç...


¡Barcelona también mora!

Vuelas junto a una oreneta

que pone viento a tus alas,

que pone luz a tus horas.


La que engalana tu noche

para soñar alegrías,

y ese Serón de tu infancia

allá por tu Andalucía.


Vuela alto amigo Luis,

que no hay muros ni fronteras

Vuela, vuela, amigo Luis,

junto a tu amor la oreneta.


Que aunque pequeña y ligera,

es valiente y decidida...

tiene el amor por bandera;

y darás la vuelta al mundo,

si sabes seguir su estela.


Antonio Villegas Martín

28/04/26





miércoles, 1 de abril de 2026

Saeta

                                  Canta Paquita Regalón

Tiempo de semana santa, 
las calles de mi ciudad,

en cada voz un lamento, 

en cada pecho un altar.


Pasaba la Macarena,

pasaba por mi portal,

en su carita morena,
yo vi la pena graba.

Lleva a Jesús  en los brazos.
Lágrimas, vinagre, y sal.
Lleva a su niño al regazo
Se lo acaban de matar.

Ramas de olivo y palmera,
Le ofrecieron al llegar,
por los caminos del mundo,
senderos para la paz.

Virgencita  morenita,
Yo no sé si habrá un final,
la hipocresía de los hombres,
Destruye inocencia y paz.

Perdónanos madre altiva,
por haberte hecho llorar.
¡Todas las madres del mundo,
nos tenéis que perdonar!


Antonio Villegas Martín
29/03/26 

jueves, 12 de marzo de 2026

PRINCESAS DE LA BAÑEZA

Para Carmina González Vicente, Poetisa y Amiga

Dicen que ruge León 

al pasar por la Bañeza,

donde el sol dora la espiga,

cría mujeres esveltas.


Cuentan que hay caballeros,

en las tierras leonesas,

curtidos de tiempo y sol

tan recios como la tierra.


Y mujeres de azafrán,

hechas de fuego y violeta,

para sembrar de ilusiones,

a los hombres de esta tierra.


Que si no fuera por ellas,

se morirían de tristeza.


¿ Que seria del caballero,

si no tuviera princesa?

Quien rompería con ternura,

la soledad de caminos,

la crudeza de esta tierra.


¡Hay Mari Carmen González!

Princesa de la Bañeza.

Naciste para sembrar,

risa, ilusión, y belleza.


Tú corazon, de León.

Talle como el azafrán.

¡Pasión de rojo y violeta!


Y en tus ojos, dos luceros,

tan limpios como las noches,

noches de luz de tu tierra.


El azúcar de tus labios,

tan blanco como la helada

de la campiña leonesa.


¡Camines donde camines!

donde los vientos te lleven,

 fuiste, eres, y siempre serás.

¡Princesa de tu Bañeza!

Para sembrar  corazones,

de alegría, amor, y belleza.

                                                      

Antonio Villegas Martín.



 




miércoles, 11 de marzo de 2026

CUARENTA Y DOS







Hacen falta cuatro y dos,

 "ese tiempo que volo"

para contar el amor,

que ella y yo, nos prometimos.


Una noche de San Juan,

con la luna sobre el mar,

mil besos por descorchar

y hogueras en las esquinas.


Andaba loco el amor,

con su arquero de color,

apostado en sus mejillas.


Y ensarto este corazón,

habido de sangre y voz,

pero falto de caricias.


¡No, no caímos en pensar, 

que en las cosas para amar, 

no todo es cosa de un par,

que también  juega el destino. 


Un lucero que al pasar 

se paraba ha contemplar,

lo nuestro...


En la noche del amor

solo hay luz para los dos 

se ha fundido el universo.


A otro día brillo el sol,

en la Barna del amor,

radiante como el color

rosado de sus mejillas.


Y emprendimos a volar,

dos albatros sobre un mar,

inmenso de luz y sal,

repleto de maravillas,


Dimos vueltas a ese mar,

siempre en aras del azar.

habidos de libertad,

con su luz, sus pesadillas. 


 Asta ver la realidad... 

Cuando te enseñan ha amar,

sueñas volver al lugar,

de los besos, las caricias.


Que también la libertad,

aunque sea azul el mar,

lleva impresa soledad

en sus noches y sus días.


Dos albatros sobre el mar,

a pesar del temporal

siempre vuelven al lugar,

del amor, de las caricias.


Hace ya cuarenta y dos,

 que una noche de calor,

andaba loco el amor,

con su arquero de color.


Apostado en tus mejillas.

Y ensarto este corazón,

ávido de sangre y voz,

pero falto de caricias.


Antonio Villegas Martin.

27/01/26


HOY VUELAN PARA TI RAFA


          Para Rafael Calero Arribas
          Amigo y Poeta.  Por su libro Evocación.


Hoy vuelan para ti, Rafa,
estos versos de alborada.
Frutos de noche encantada,
que tu libro en mi sembrara.

Conmigo se acurrucaron,
los trinos y la belleza.
De aquel florido balcón
cantando a la primavera.

Y me fui por la vereda,
de amor, y clara alegría.
Poema de aquella boda,
que al Tibidabo subía.

Besos, deseos, sentimientos,
para tus gentes amadas.
Flores que en tus adentros,
florecen bien arraigadas.

Esos versos que tú trenzas,
¡los que cuelgas en tu vida!
Son poemas de esperanzas,
corriendo hacia el nuevo día.

Adornando tus jardines,
con belleza, de colores.
Donde juegas con Cristina,
la Diosa de tus amores.

Los trinos, y los acordes,
con que habla tu guitarra.
Son suspiros de ese sueño.
¡Que canta y vive tu alma!

¡Pero me quede dormido!
soñando tu noche clara.
¡Más al despuntar el día,
¡Aun, sonaba tu guitarra!


Era tan dulce su nota,
que la Luna aun miraba,


Antonio Villegas Martín
20/05/23