lunes, 23 de junio de 2014

TIERRA




Nadie me dijo nunca,
¡qué la quisiera!

Ni sabia, de sus cumbres,
 de sus laderas.

De la luz que en sus fuentes,
 el agua lleva.

Del calor de sus gentes,
 de sus maneras.

Porque siendo muy niño,
¡ me fui de ella!

Me pregunto, el cómo,
 de que manera.

Tengo el alma mordida
 por esa tierra.

Como voz de una madre
 que dentro suena.

Mi pecho se emociona,
si  hablan de ella.

Y es que  igual que una madre,
 la tierra deja.

Su impronta en tus genes,
en tus maneras.

Memoria de tus gentes, de sus raíces,
 de lo que eran.

Legado de esa tierra, donde viste,
la luz primera.

¡Tengo el alma mordida! de amor,
 a una tierra.

Muchos hombres y mujeres,
Soñaron en ella.

¡Fue en un pueblo pequeño,
 dónde naciera!

 En mis genes su historia,
¡ me atan a ella!


                                          Antonio Villegas Martín

sábado, 10 de mayo de 2014

EN ESTOS CAMPOS DE DIOS



En esta tarde de mayo,
sobre estos campos de Dios,
busca la luna un lucero
que en el azul se escondió.

El viento peinaba espigas,
entre amapolas en flor,
y un ruiseñor trina y canta
entre las zarzas de olor.

Mi alma sueña las risas
del niño que la habitó,
y mis dedos acarician
la mano que ella tendió.

En esta tarde de mayo,
sobre  estos campos de Dios,
en la tierra es primavera
y en mi corazón tu amor. 

Antonio Villegas Martín
Mayo de 2014


domingo, 30 de marzo de 2014

LAS CARICIAS QUE NUNCA TE DI

foto  cogida de Internet sin animo de lucro












Teñida la noche de negro azabache
la luna luciendo su blanco jazmín,
entre nebulosas de colores claros
flotaban los besos, flotan las caricias,
y aquellos suspiros que nunca te dí.

Cruzaste mi puerta con tu risa clara
el día y la noche lucían por ti,
corría mi alma buscando tu duende
como busca el agua desde las montañas
el camino oculto que la lleve al mar.

Y te hallé en la playa donde corre el río
ha echarse en los brazos de olas de espuma 
que vienen y van,
mirando otros ojos que no eran los míos
tu ilusión tus ganas igual que las mías
detrás de ellos van.

Que crueles las flechas que lanza cupido
nunca sabe uno donde van a dar,
tengo el corazón por ellas cosido
tus ojos me dicen que no sientes nada.

       Me quede a tu lado y fuimos amigos
yo te consolaba de todas tus penas,
de tus desamores en tu soledad.

Fui tu lazarillo,el que siempre acude,
el que nunca falta el que siempre está,
mas nunca supiste que yo te quería
como solo un hombre que entrega su alma
que te da su vida, es capaz de amar.

Mas allá del velo que corrió Cupido
entre nebulosas de blanco jazmín
hay un mundo alegre hecho de ternura
de besos, caricias y aquellos suspiros
que soñé por  ti. 

Para descubrirlo,¡mi preciosa amada!
Pídele a tus ojos que miren para mi.



domingo, 23 de febrero de 2014

CARITA DE MI PASIÓN

Recitado por Paquita Regalón

Juntos vimos  aquel día,
cuando la noche llegó,
que  el mar en el horizonte,
 con la luna se besó.

Las luces de aquella tarde,
 morían en su  crisol,
para que las rosas duerman,
y el cielo mostro su flor. 

En los confines del cosmos,
 un lucero se incendió
iluminando tu cara,
carita de mi pasión.

Y fue esa noche de Junio,
 que entregue mi corazón,
¡ni la noche, ni la luna,
 ni el mar me lo arrebató!

Que fue la luz del lucero,
 que en tus ojos  prendió.

De tu mirada de niña,
 con cuerpo de bella flor,
yo fui llenando mis días,
 se inundó mi corazón.

Hoy cuando el tiempo ha pasado,
 y miró a mí alrededor,
la luz que prendió en tus ojos,
todo un universo creó.

Hay otros ojos de niños,
 hay otros cuerpos en flor,
que brotaron de tu cuerpo,
 de tu fuerza, de tu amor.

Mas cuando miro tu cara
 ¡carita de mi pasión!
aun veo tus ojos de niña,
tu cuerpo frágil de flor.

Y  me siento el caballero,
que entrego su corazón
para servir a su dama,

cuando una noche de junio
el mar en el horizonte,
 con la luna se besó.
 
Antonio Villegas Martín
Del libro Poemario a la alegría

                             

domingo, 9 de febrero de 2014

LA LUZ DEL MEDITERRANEO


foto  cogida de Internet sin animo de lucro










Ayer noche llovió
en la tierra en que vivo
el agua clara lavó
el oscuro de los pinos.

Hoy la luz juega en ellos
y remarca los caminos,
en sus troncos mojados
pajarillos y trinos.

Mas allá del umbral
de la casa en que habito,
bajo un cielo de luz,
hay un bosque de pinos.

Y un poquito mas lejos,
¡El turquesa divino!
De ese mar que engalana
la tierra en que yo vivo,

¡Con su luz en mi cara
voy haciendo camino!
¡Con la luz de ese mar!
¡Su turquesa divino!

Que pinta de rojo tus labios,
de rosa mis sueños
y de verde los pinos.

       Antonio Villegas Martín
                          29/01/11














domingo, 2 de febrero de 2014

VOCES DE POETAS

PHILLIS WHEATLEY
                  

                         ¡Sonaron ayer!
¡Hoy también suenan!

Contando alegrías,
paliando las penas.

Susurros de amor,
cantos de sirenas,

Recuerdos de vida, 
que en la noche viven
y en el alma sueñan.

Que todos buscamos
y pocos encuentran.

Palabras regladas
y otras veces sueltas,

Que las luces pintan
y las ondas llevan,

Cuando el viento esparce,
                       ¡ Voces de poetas!

Haciendo que tiemblen
nuestras vidas yermas.

 Sonaron ayer,
 hoy también suenan.

¿Sonarán mañana?

¡Susurros del alma!

¡Voces de poetas!


domingo, 12 de enero de 2014

PEQUEÑA PLAZA



Era una pequeña plaza,
de esas que hay en los pueblos,
con campanar un reloj
y fuentecita en el centro.

Rodeada de casonas
con los balcones abiertos,
y macetas de geranios
que bailaban con el viento.

Por la mañana olía a pan,
cocido a leña bien hecho,
por la tarde a los naranjos
que había plantados al centro.

El sol cruzaba muy alto
por el azul de su cielo,
mientras se oían cigarras
y a la sombra dormía un perro.

Mi abuelo siempre decía
que le llamaban Lorenzo,
iba siguiendo a la luna
y dormía tras del cerro.

Las calles tenían historias
que nos contaban los viejos,
mientras mirábamos estrellas
y ellos tomaban el fresco.

Pablito tenia pelota,
el Andrés pillo un murciélago,
Carlos y Gabriel bicicletas,
tu, cometa y ojos negros.

Por los álamos del río
alegre sonaba el viento,
mientras buscábamos nidos
y el reloj marcaba el tiempo.

Tú regresaste a Madrid,
 yo me quede en mi pueblo,
hasta el verano siguiente
soñé con tus ojos tiernos.

Hoy he cruzado la plaza
pequeñita de mi pueblo,
en la fuente juega un niño
que tiene tus ojos negros.
                                
                                     Antonio Villegas Martín